" Forget the haters cause somebody loves ya "
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domingo, 20 de septiembre de 2015

Imagina de Harry (Parte 1)



                                 Parte 1


Lágrimas se derramaban por mis mejillas sin descanso. Ya no aguantaba más. No quería esto de nuevo.  Mi mirada se dirigió a aquello que generaba todas estas emociones dentro de mí. Aquello que me rompía por dentro y luego me curaba para romperme de nuevo. Esa persona a la que amaba tanto, que no era capaz de dejar atrás. Aquella persona que al paso del tiempo me hacia darme cuenta de que sin él, no era nada.

Harry se encontraba con una rubia de pechos voluminosos, contra la pared, dándose el lote delante de las personas de su alrededor. 

Se suponía que era una fiesta tranquila con sus amigos, a la cual, me invitó a ir y a la cual yo no pensaba venir. Mi decisión fue tomada en el último momento. Tan solo quería darle una sorpresa y terminé siendo la sorprendida, de nuevo. Sí, era lo demasiado tonta para perdonarle todas las infidelidades que había cometido, pero tan solo porque lo quería horrores y cada vez que le pillaba, me decía que no lo volvería a hacer, que fue un desliz, que estaba borracho… pero aquí estamos de nuevo. 

-______ vámonos- las palabras suaves de Liam, me hicieron volver a la realidad. Liam era el mejor amigo de Harry y mi mejor amigo. Yo tan solo asentí sin levantar la mirada. No quería ver la compasión que de seguro se encontraba esparcida en su mirada. Estaba cansada de ser, la pobre “novia” de Harry a quien siempre engaña. 

Antes de darme la vuelta y salir de este lugar, levanté la mirada hacia Harry quien se encontró con mis ojos húmedos. Su expresión cambió completamente. Se separó rápidamente de la rubia y se comenzó a acercar dando traspiés. ¡Qué bien! ¡Borracho! (noten mi ironía). No quería hablar con él, ya que seguramente, me ablandaría y todo volvería a estar bien  y no quería eso, de momento. 

-Liam- este me miró con preocupación- ¿Nos podemos ir, por favor?- él tan solo asintió y rápidamente me condujo hasta su coche, donde nos llevo a nuestra residencia.

Cuando ya me encontraba dentro de mi habitación, sola, todo se derrumbó. Más lágrimas comenzaron a salir de modo constante y mis sollozos eran parados por la almohada de mi cama. Me encontraba destrozada. Nunca imaginé que querer a alguien podía doler tanto.  Que ingenua era cuando de pequeña soñaba con el amor perfecto de los cuentos de hadas. ¿Por qué no podían ser así de bonitos? 

Comenzaron a escucharse golpes en la puerta. 

-¡____! ¡Ábreme! ¡Sé que estás ahí!- la voz entrecortada de Harry se escuchaba desde el pasillo. -¡_____! Por favor…

Sabía que no debía, pero igualmente me dirigí hacia la puerta. 

Él se encontraba allí, parado justo enfrente de mí, con la camiseta abierta de pe a pa y con el pelo despeinado. En sus ojos se podía apreciar la agonía que sentía en su interior. ¿Por qué había cambiado? ¿Dónde estaba el chico del que me había enamorado años atrás? Ese no era mi Harry, ese era un desgraciado que ya no me quería, ya no me respetaba. ¿Dónde quedó aquel chico que me regalaba flores y me decía que era hermosa? ¿Dónde quedó?

No pensaba decir nada, tan solo iba a dejar que el hablara y se inventara una escusa nueva para su repertorio. ¿Ahora qué? ¿Eh? “Se había tropezado y sus labios aterrizaron encima de los de la rubia esa” o “la chica había perdido una lentilla y le estaba ayudando a buscarla”

-­­­­­­­­­­­­­­_______ no es lo que parece…- dijo avergonzado. De mis labios no salió ningún sonido, lo que le exasperó más- Yo..o.o _______ yo te quiero a ti- dijo entrecortadamente. 

Mis ojos no pudieron contener más las lágrimas, que comenzaron a caer descontroladamente por mis mejillas.  

-¿Harry es que no te das cuenta del daño que me haces?-le pregunté con los ojos llorosos. La agonía seguía allí, en sus ojos. Esa mirada de perdido solo me daba ganas de consolarlo, pero ya estaba cansada de que me tratase así. Yo le quería y era lo demasiado tonta para seguir haciéndolo después de todo lo malo que me había hecho pasar.- Harry… Por favor, vete.

Esas palabras me destrozaron más por dentro, en el fondo no quería que se fuera. Tan solo quería despertarme de este mal sueño junto a él y que me dijese que tan solo era una pesadilla. 

-______- y tras decir tan solo mi nombre se derrumbó. Cayó al suelo y comenzó a sollozar. Mis ojos no podían creer que estuviese llorando. Verle así de destrozado dolía en mi corazón como si me hubieran clavado un cuchillo en el. No sabía qué hacer. 

Me mataba verlo así. Lágrimas caían a la par de las suyas, pero no era capaz de acercarme.

Lentamente levantó la mirada y sus ojos llenos de agua salada me rogaban perdón. No podía con esto, no quería esto. Corriendo me acerqué a él y me lancé a sus brazos. 

Nos estábamos consolando mutuamente. 

Cuando todo el mar de lágrimas cesó, me separé lentamente de él sin alejarme del todo. 

-¿Por qué lo has hecho?

-No lo sé…- y se derrumbó en el suelo. Se había desmayado.

                                   ----*-----*---- 
Buenoooo hola cuquiiiis!!! 
Hace mucho mucho tiempo que no subo nada ya que la inspiración en vacaciones desapareció.
Cuanto más tiempo tenía, menos ganas tenía de hacer cosas. 
Mil lo sientos y espero que os haya gustado la primera parte del nuevo imagina de Harry.  
Besitooos,
Mi Instagram: lau_marcos
Mi twitter: LMarcos98
Mi user en Wattpad: WithPayne

Con mucho amor. 
Lau. 

domingo, 1 de febrero de 2015

Stockholm syndrome (Harry)

"Baby look what you’ve done to me
Baby look what you’ve done now
Baby I’ll never leave you if you keep holding me this way" 


 Me encontraba sola. En esa solitaria habitación oscura que tanto odiaba. Llevaba en ese lugar, varios días, semanas, meses… No estaba segura. Allí había perdido la cuenta, tiempo atrás, del día en el que nos encontrábamos.  No sabía si era lunes o jueves. No sabía nada de mi familia. Nada de nada. 


Todo había ocurrido un viernes. Yo salía del instituto para dirigirme a mi casa, pero en el recorrido a esta, algo me hizo perder el conocimiento y cuando pude despertar, me encontraba en esa incomunicada habitación. La única ventana que esta poseía, se encontraba tapada por trozos de madera clavados desde el exterior. La puerta estaba cerrada, ya que más de mil veces, todos los días, intentaba abrirla sin ningún resultado.


Y después estaba él. Ese chico que poseía unos ojos enigmáticos. Unos ojos del color esmeralda que te atrapaban intensamente. Su pelo rizado caía por su cara debido a su largura. Sus brazos llenos de tatuajes, me abrazaban cuando él deseaba. Él se llamaba Harry y él fue quien me había secuestrado ese viernes frío de Diciembre.
  

Un ruido, me llevó completamente a la realidad. Seguro que era Harry. Siempre venía a visitarme un par de veces y después me dejaba completamente sola en esta deprimente habitación.


Harry entró por la puerta, con una gran sonrisa en su rostro. Tras pasar la puerta, la cerró con seguro para impedir que yo intentase escapar y se acercó lentamente hacia la cama. Yo no pude evitar echarme hacia atrás, pegando mi espalda a la cabecera de la pequeña cama.


-Hola mi niña- me dijo cuando se sentó junto a mi lado y me acariciaba la mejilla. Yo intentaba separarme de él, pero siempre me lo impedía.- ¿Sabes qué día es hoy?- me preguntó mientras acercaba su cara a la mía. Yo simplemente negué mirando hacia mis manos.  Era capaz de reconocer que Harry me daba un poco de miedo, pero lo que más me asustaba, era que me estaba acostumbrando a él, a sus abrazos y a sus besos. Y lo peor de todo es que me estaba comenzando a gustar todo su cariño. Cuando esos pensamientos comenzaron a aparecer en mi mente, me limité a pensar que solo estaba delirando, pero no podía de dejar de pensar en él, en como movía sus labios al hablar, en los hoyuelos que aparecían en sus mejillas cuando sonreía, en cómo se revolvía el pelo cuando estaba nervioso… ¡En todo!- Hoy es mi cumpleaños- me dijo en tono alegre.


-Felicidades- le dije levantando la mirada hacia sus ojos y en un tono demasiado bajo.  Él se sorprendió tanto como yo por mis palabras. Nunca había mencionado nada delante de él desde que me secuestró y parecía bastante contento ante mis palabras.


-Gracias mi niña- me dijo mientras me abrazaba contra su pecho haciendo que por mi nariz ascendiese el olor de su fragancia. Harry olía entre una mezcla de menta y jabón de coco. Era una  mezcla extraña, pero que raramente me encantaba. ¡¿Por qué no pudo secuestrarme un barrigón, feo y poco atractivo?! No quería cogerle cariño, no. Pero en el fondo sabía que sentía algo por él- ¿Quieres comer helado?- su pregunta me extrañó. Nunca me había preguntado nada, siempre era lo que él quería. Yo solamente asentí- _____ dímelo con palabras. Me encanta tu voz. Vamos. Por favor.


-Sí- dije solamente. Aunque no era la respuesta que él quería, me sonrío y me agarró de la mano, para después levantarme de la cama y comenzar a dirigirnos hasta la puerta.


Su mano apretaba la mía de forma cariñosa. ¿Cómo había llegado a esto? Se supone que tendría que estar luchando contra su toque y no dejar que se acercara a mí, en vez de dejarle hacer todo lo que a él le antojase. Con Harry me sentía protegida, lo que es irónico ya que él fue capaz de secuestrarme.


Cuando llegamos a la única puerta que he visto en mucho tiempo, Harry la abrió con una llave que luego guardó en sus vaqueros oscuros y ajustados que abrazaban sus envidiables piernas.


Agarrando mi mano con fuerza me hizo dar un paso hacia una especie de pasillo completamente iluminado por la luz que las ventanas dejaban pasar. Mis ojos al no estar acostumbrados a la luz, después de tanto tiempo a oscuras, provocó que me fuera hacia atrás, para evitar el escozor que notaba en mis ojos. Harry al verme me agarró, evitando que me metiese de nuevo en la habitación. Sin decir palabra me cogió en brazos y me llevó hacia una especie de cocina muy bonita. Harry me dejó en una silla y se acercó hacia el congelador para sacar helado de vainilla.


Mis ojos lentamente se acostumbraron a la luz y podía apreciar por la ventana que estábamos en una casa, ya que al lado de esta había un campo verde muy bonito. Era imposible que pudiera escapar, ya que al no haber gente viviendo alrededor, Harry me encontraría antes de que hubiese recorrido diez metros.


Mis ojos fueron directos hacia el rizado, para ver lo que estaba haciendo. En sus manos tenía una tarrina grande de helado y dos cucharillas. Se acercó rápidamente hacia la silla que se encontraba más próxima a mí y se sentó dejando ante nosotros el apetecible postre. Mirándome a los ojos me ofreció la cucharilla, que yo acepté, y destapo el helado dejándome el honor de estrenarlo. Sin ninguna pizca de vergüenza metí la cuchara y saqué un enorme trozo de helado que fue directo a mi boca. Harry se quedó mirando fijamente hacia mi boca. Como relamía la cuchara. Cuando estuve a punto de coger otra porción que iría directa a mi estomago, los labios de Harry se interpusieron y chocaron fuertemente con los míos. Al principió me quede parada, debido al shock del momento, pero no pude evitar mover mis labios a la par de los suyos. Sin separar nuestras bocas, Harry me cogió y me colocó sobre su regazo.


Sin previo aviso, metió su lengua para rozar la mía desesperadamente. A mí en ese momento me dio igual que el fuese mi secuestrador. Estaba encantada de la vida. Harry me hacía sentir bien, lo que no debería pasar nunca y que me carcomería el resto de mi vida. Pero que culpa tenía yo de que me gustase mi secuestrador.


Nos separamos cuando ya no quedaba aire en nuestros pulmones y Harry colocó su frente contra la mía. En su mirada se podía divisar devoción y admiración. ¿Eso era lo que sentía por mí? Yo necesitaba respuestas desde que me encontraba en aquel lugar, pero que nunca fui lo demasiado valiente para dejarlas salir. Tenía miedo de que si hablaba, Harry me podría hacer daño. Pero con el paso de los días Harry, me ha ido demostrando que nunca sería capaz de hacerme ni una pizca de daño, lo que me confundía más. Si el solo quería algo conmigo  ¿Por qué me secuestro? Cuando lo conocí  un mes antes del secuestro, me parecio una persona agradable y que me atraía. Todo tipo de preguntas aparecían a todas horas por mi mente. Y no podía evitarlas, sino que me pasaba bastante tiempo intentando buscar respuestas, que nunca encontraba.


-Harry ¿te puedo hacer una pregunta?- le pregunté sin separarme de él.


-Claro, mi niña- me respondió mientras me acariciaba mi mejilla con posesión. Eso era lo que me daba miedo de Harry. Había veces que me miraba como si estuviese loco.


-¿Por…- no sabía cómo preguntárselo para que no se alterara- ¿Por qué me secuestraste?


Su expresión cambió radicalmente de felicidad a tensión. Sus ojos dejaron de mirarme para mirar a cualquier cosa que tuviéramos alrededor. No sabía que pensar sobre ese tipo de reacción.


-Lo hago por tu bien.


-¡¿Por mi bien?!- le pregunté exaltada. De que iba.- ¡¿Tú estás bien de la cabeza?! ¡¿Por mi bien?! ¡Yo estaba bien con mi familia y amigos! No contigo.


Mis últimas palabras fueron frías y punzantes. En el fondo sabía que estas últimas palabras, no eran ciertas. Yo a él le quería y no sabía el porqué.


-¿Eso es lo qué piensas?- me preguntó de forma más fría todavía- Tú una zorra mentirosa ¿Enserio crees que alguno de ellos te quería? Nadie te quiere. Nadie.


Sus palabras me llegaron al pecho como flechas directas a mi corazón que empezaba a desangrarse. ¿Cómo podía decirme eso? Yo a él no le había hecho nada, para que un día llegase y cambiara todos mis planes.


Con lágrimas en los ojos me levanté de forma rápida y comencé a correr en busca de una puerta que diese al exterior. Mis piernas no paraban aunque mis oídos escuchasen la voz de Harry llamándome. Mis ojos divisaron una grande puerta. Mis manos intentaron abrirla desesperadamente, para que a los pocos segundos se abriese con un solo empujón. Detrás de esa puerta había un grande prado que llevaba al bosque. Mis piernas no pararon de correr aunque mis pies se estuvieran machacando con la tierra y trozos de ramas y flores.


Pero mi recorrido no duró más, ya que me tropecé con algo y caí de bruces al suelo. Las piernas me dolían y mi tobillo se había torcido y me impedía poder levantarme.


Quería escapar de allí, ya que lo que antes era una escusa para retenerme se había esfumado. Harry no me quería, estaba obsesionado, solo eso. Antes, la idea de escapar  se hacía más pequeña cuando mi corazón comenzó a latir por él, pero ahora, sabiendo que él nunca me había correspondido, quería desaparecer y no volver a verlo.


Mis rodillas escocían, al igual que mi mejilla derecha. El tobillo me dolía horrores y no podía con mi alma. Lo único que se veía era prado y prado. Nada más. Encima,  hacía un frío que pelaba y yo solamente llevaba una camiseta de tirantes junto unos vaqueros. Nada más, así que para mí era un alivio saber que moriría de frío y no tendría que aguantar más en esta mierda de vida.


Pero mis deseos se vieron interrumpidos, al ser alzada en el aire y cogida como un  bebe. Harry me miraba preocupado y con los ojos llorosos.


-No quería decirte todas esas mentiras. No quería hacerte sentir mal por mi culpa. Lo siento mucho mi vida- me dijo esas palabras mientras me acariciaba el pelo y se dirigía de nuevo hasta la grande casa, conmigo en brazos.


Dentro ya del salón, me colocó en el sillón, con mucho cuidado y se dirigió a por el botiquín. Con cuidado curó cada una de mis heridas y me vendó el tobillo con mucha delicadeza ya que yo no paraba de llorar y quejarme cuando me lo tocaba. No le había dirigido la palabra ni una sola vez. Si pensaba que me había creído sus mentiras iba bueno.


-_____. Te secuestré, porqué mi padre, quería traficar contigo, para que fueses la puta de algún ricachón  y él nunca acepta un no por respuesta. Yo siempre le acompañaba para buscar chicas con potencial para el tráfico, aunque no estuviese de acuerdo y era el encargado de que ellas me viesen como un amigo y coger confianza, pero cuando puse los ojos en ti y te conocí sabía que no podía permitir que te llevara con él. En esos días que hablé contigo, antes del secuestro, te había cogido mucho cariño. Sabía que eras demasiado inocente para ese tipo de trabajo y no podía soportar que otros hombres te tocasen.


-¿Alguna mentira más?- le pregunté con ironía, ya que no me creía ni una sola palabra de las que salieron por su boca.


-Es la pura verdad _____- me dijo en un tono serio, que aunque lo conociera poco, me indicó que él estaba diciendo la verdad.


-¿Enserio existe ese tipo de personas?- le pregunté con cada uno de mis músculos en tensión.


-Lamentablemente si- me dijo con tristeza.


-Y ¿Tú padre no sabe dónde estás? ¿No sabe que me tienes contigo?- le pregunté extrañada ya que nunca había escuchado otra voz que no fuese la de Harry dentro de esta casa.


-_____ estamos en Noruega- ¿Noruega? Espera... ¿Qué?


-¿Qué?-le pregunté exaltada.

                  

                                               *3 años después*


Me encontraba echada en la cama junto a Harry. Él me acariciaba lentamente mi abultado vientre mientras le cantaba al bebé que tendríamos dentro de unos meses.


Al final, hace tres años, detuvieron al padre de Harry y nosotros volvimos a Londres donde después de haber estado en un lugar desconocido en cuatro meses, volví junto a mi familia, sin decir quién me tenía secuestrada ni porqué. La policía después de perder toda esperanza de que yo confesase, cerraron el caso y no volvieron a aparecer. En el mes que pasamos más en Noruega, ya que cuando fue el cumpleaños de Harry, solo habían pasado dos meses. Harry se portó genial conmigo y nunca se separaba de mí. Por lo que  empezamos una relación y ahora nos encontrábamos viviendo juntos y con un mini Harry metido dentro de mi barriga, deseando salir al exterior.


-Harry- le llamé haciendo que levantase sus penetrantes ojos hacia los míos- Gracias por secuestrarme.

-Te amo, mi niña- me dijo acercandose a mis labios. 

-Yo más a ti- y con esas palabras nos fundimos en un beso del que nunca estariamos cansados de repetirlo.

                           


                                                                                          FIN
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 Espero que os haya gustado, aunque a mí no me termina de convencer en el fondo. 
Besitoooos

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HAPPY BIRTHDAY HAROLD!!!!
I LOVE YOU TO INFINITY AND BEYOND







                                                          


sábado, 13 de diciembre de 2014

I need you (Harry)- Capítulo 1

Me encontraba delante de ese edificio al que tanto trataba de evitar. Gotas de lluvia caían por mi pelo y cara empapándolos. No quería entrar allí. No quería sufrir más. ¿Por qué Dios no me escuchaba de una vez y me llevaba de este mundo? ¿Tanto le costaba? Esperaba ansiosa a que esa maldita alarma que hacía entrar a sus clases a los alumnos, sonara, así podría entrar tranquila sin miedo a que alguien se cruzara en mi camino. Mis oídos, por fin, después de media hora esperando bajo la lluvia, escucharon el deseoso timbre.

Me fui acercando lentamente a la puerta, después de comprobar que no había moros en la costa. Como cada día, me desplazaba por los pasillos vacios del instituto esperando que el profesor me dejara entrar sin reprocharme por mis cinco minutos tarde, aunque creo que ni se inmutaría, ya que era más o menos lo que pasaba todos los días. Al llegar a mi primera clase, llamé con los nudillos a la puerta.

-_________, pasa- dijo el profesor al otro lado de la puerta, deduciendo que era yo. Nerviosamente abrí la puerta adentrándome en la habitación con un montón de miradas situadas en mí. Sin levantar los ojos del suelo, por si las moscas, me dirigí al único sitio que quedaba al final de la sala. Mientras mis pies se dirigían al sitio, podía escuchar murmullos de mis compañeros. Sin importarme, seguí con mi recorrido hasta dejar caerme en mi silla correspondiente. De mi pelo caían gotas de agua, debido a que este estaba relativamente chorreando. Ni me preocupé en intentar secarlo para no coger una pulmonía, justo eso quería que sucediese. Me di cuenta que el profesor estaba explicando algo de trigonometría. De mi mochila saqué el libro de matemáticas y la libreta para poder realizar los ejercicios que nos mandaría el profesor después de explicar las razones trigonométricas de un triangulo rectángulo.

Me encontraba haciendo el último ejercicio de los que nos mandó unos minutos antes el profesor, cuando una bola llegó a mí. Sabía que en el interior habría algo malo, pero mi lado masoquista me hizo desenvolver el papel para ver qué como los demás se aburrían mucho. De mi boca salió un suspiro. Lo que suponía. En la nota ponía “Gorda a ver si desapareces de una puta vez y nos alegras la vida”. A ver, no comía mucho desde hacía varios años, ya que mi madre murió en un accidente de coche y la depresión que cogí junto con las burlas hizo a que me negara a comer muchas veces. Escusas como “Ya comí por ahí” o “No tengo hambre” son las que le daba a mi padre la mayoría de las veces.

Lo malo es que me lo hacían creer. Que estaba gorda. Y eso me acomplejaba bastante. No comprendo porque tienen la necesidad de meterse conmigo. Arrugué la hoja en mi mano con fuerza y la dejé caer al suelo. Justo cuando esta rozó la superficie, sonó el timbre. Recogí las cosas lentamente, esperando a que la gente desapareciese de la clase. Una vez despejada, me levanté dirigiéndome hacia la puerta. El profesor me estaba mirando con pena. Hasta los profesores sabían lo que me hacían y no eran capaces de hacer nada todavía.

Me dirigía a mi siguiente clase. Estaba a punto de entrar cuando una mano, me lo impidió. Me giré asustada, para ver a “las populares” mirándome con cara maligna. Ellas eran las típicas que hacían sentir mal a los demás para hacerse sentir mejor. Contra mi voluntad me llevaron al baño. Yo solo me dedicaba a suplicarles que me dejaran. Sabía que no tenían nada bueno en sus cabezas. Cuando la puerta del baño fue cerrada, me arrojaron de un empujón al suelo de este, con fuerza. Jadeé. Me había dado un buen golpe en el culo. Ahora me saldrían moratones.

-A quién tenemos aquí- dijo risueña Judith. Ella solía ser o hacerse pasar por mi amiga antes de lo del accidente. La miré con miedo. Era el único sentimiento que tenía hacia ellas. Miedo. Cada día rogaba por qué no se fijaran en mi y no me hicieran nada, pero mis suplicas siempre eran hechas en vano- No te han enseñado que las camisetas anchas te hacen G-O-R-D-A- dijo esto último un poco más alto deletreándolo, mientras miraba con asco mis prendas- ¿Chicas, no creéis que deberíamos recordárselo?-les dijo con un tono perverso en su tono de voz. Las demás asintieron divertidas.

Por inercia mis manos se situaron sobre mi cara, tapándola para evitar que me dieran en esta. Selene se situó sobre mí, quitando mis manos, sujetándolas sobre mi cabeza para darles vía libre a las demás. Cerré mis ojos con fuerza. No podía ver como cuatro chicas me pegaban sin remordimiento y si razón. Noté como un puño me daba en toda la mejilla, seguido de varios golpes. Cuando se sintieron satisfechas se fueron dejándome retorcerme del dolor en el suelo. No quería levantarme. No quería ver en el espejo lo que me habían hecho. Pero no me quedó más remedio ya que el frío que desprendía el suelo me estaba dando más dolor de cabeza del que tenia. Mis manos se agarraron al lavabo y como pude me puse en pie.

-Oh, no- dije horrorizada por mi aspecto. Estaba horrible. En mi frente, en la zona donde nace el pelo podía apreciar que salía sangre. Me sentía débil. No podía ni moverme. Como pude me lavé la herida y me dirigí al exterior, para a ver si me daba tiempo a llegar al menos a mi última hora antes del recreo, ya que me había perdido la segunda hora. La herida ya había dejado de sangrar aunque todavía me sentía un poco debilitada.
Me disculpé con la profesora de francés dirigiéndome al final de la sala. Se encontraba entregando los exámenes que realizamos la semana anterior. Iba diciendo los nombres. Cuando llegó al mío, me levanté y recogí el examen. Sin mirar la nota me dirigí al pupitre sentándome en el. Había sacado un 10. Eso me había alegrado bastante. Yo podría decir que en los estudios me esforzaba al máximo ya que quería sacar buenas notas para poder conseguir una beca para ir a una universidad lejos, muy lejos de aquí y así nunca más volver a ver a las personas que me hacían la vida imposible. Durante la clase estuve tomando notas y haciendo ejercicios ignorando el dolor de cabeza que tenía.

-Bueno, esto será todo por hoy- concluyó la profesora- Ya podéis recoger.

Todos recogieron rápidamente, para salir corriendo fuera, al recreo. Todos siempre deseaban que llegase ese momento del día. En cambio, para mí era la cosa que más evitaba yéndome al baño o quedándome en alguna clase deambulando. Como mi siguiente clase sería educación física, me dirigí a los vestuarios a esperar la media hora de recreo. Sentada en uno de los bancos saqué mi móvil con los cascos y comencé a escuchar "What now" de Rihanna

I've been ignoring this big lump in my throat. I shouldn't be crying. Tears were for the weaker days. I'm stronger now or so I say. But something's missing….

La letra de la canción entraba por mis oídos. Percibiendo cada palabra. No podía dejar de escucharla. Me sentía identificada. No por el mismo motivo, pero me sentía rota y sin saber qué hacer. Cada día estaba más desconcertada y confusa. Las lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas. No aguantaba más. No podía más. No quería seguir más con esto.  

Por mi mente pasaron imágenes de todas las cosas que me habían hecho y todas las veces que me encerraba en la habitación para llorar por su culpa. Todas las veces que me avergonzaron, agredieron o insultado. Todas aquellas veces que me rompía por dentro sin saber qué hacer, sin decir nada ante sus abusos. Por mi mente pasó algo que nunca me había atrevido a hacer. Había hablado con personas que sufrían como yo y me dijeron que eso te hacía sentir mejor, pero hasta ese momento nunca me había atrevido. Acerqué las manos al bolsillo pequeño de mi mochila. De allí saque lo que necesitaba para lo que tanto ansiaba. Sin pensar en las consecuencias que esto provocaría, acerque la hoja afilada de la navaja a mi delgada muñeca. Con toda la rabia y frustración que sentía apreté el artilugio con fuerza deslizando por mi muñeca. Pero no solo una vez, sino, varias. Hasta que sentí un dolor tan agudo que hacia olvidar lo que sentía por dentro, no paré. Notaba como la sangre se derramaba en el suelo y mis parpados se cerraban. Mi tiempo había llegado. Antes de quedar completamente sin sentido pude apreciar unos gritos de susto y horror. Y después de eso me quede profundamente dormida en un sueño del que nunca despertaría. O eso pensaba yo.

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Bueno este es el primer capítulo de mi nueva novela. Va ha ser de Harry y lo más seguro es que la suba a Wattpad. Pero no estoy segura, a lo mejor la sigo subiendo aquí.


¿Qué os a parecido? ¿Os a gustado? Me gustaría mucho que me comentarais que os a parecido.


Muchas gracias por todo, sois amores.

Besitooos


Carrot
Carrot
Carrot