" Forget the haters cause somebody loves ya "
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domingo, 28 de febrero de 2016

Imagina de Louis


                                  Parte 1

Me dirigía rápidamente a mi habitación. Lo único que quería hacer era tirarme en mi cama y hundirme en ella para nunca mas salir de allí. Sabéis esa sensación de dolor agudo que se siente cuando se ve al "amor de tu vida" estando con otra. Esa sensación de angustia en la cual, lo único que quieres es llorar. Pues así me sentía yo.

Voy a presentarme, soy _____ y estoy estudiando química en la universidad de Oxford. En ese momento, estaba en mi primer año. Me alojaba en la residencia más próxima a la universidad y compartía habitación con mi, ahora, amiga Georgia. El primer día del curso, se sentó a mi lado un chico muy guapo y la verdad un poco (demasiado) creído, cuyo nombre era Colton. Pero a pesar de pensar que era un maldito mal nacido, cada día me fijaba más en él (desde la distancia, claro) y cada vez que posaba mis ojos en él, cada vez me parecía más atractivo.

Tan solo llevábamos dos meses de clases cuando, un día normal y corriente, a la salida le esperaba una chica que se tragó su lengua hasta la garganta; lo que nos lleva a la situación del comienzo, yo soy una obsesa de los libros y de las historias que siempre terminan bien y como comprenderéis me hice unas pocas (muchas, muchas y muchas) ilusiones, de algo que no iba a pasar.

Pues eso, me encontraba corriendo a una velocidad razonable (considerando que correr no es lo mío) cuando de repente siento que me estampo contra alguien y me doy de bruces contra el suelo.

-Lo siento mucho- dije entrecortándome mientras me levantaba rápidamente, sin levantar la mirada.

-Sí- dijo riéndose. Lo que hizo que le mirase a la cara. Era un chico de unos veinte años más o menos, con unos ojos azules muy bonitos, la verdad. En su cara tenía una mueca de diversión que me puso nerviosa. No me gustaba que la gente se riera a costa mía- Deberías considerar no correr por las calles tan transitadas de gente, es un consejo por si quieres seguir de una pieza.

-Lo siento- dije bajando la mirada y comenzando a andar de forma rápida hacia donde me dirigía, pero una mano me agarró del brazo y me detuvo.

-Espera ¿Cuál es tu nombre?- me preguntó el chico, al cual no podía mirarle a la cara por la vergüenza que sentía en ese momento.

-_______.

-Un nombre muy bonito- dijo con una sonrisa en su cara- Pues _____ a ver si nos vemos en otra ocasión sin que tú te choques con nada ni nadie. Soy Louis, Louis Tomlinson.- Y con eso me soltó y se dirigió hacia la dirección contraria a la cual me dirigía yo.

Me quedé unos segundos parada en el mismo sitio, procesando todo ese encontronazo con ese Louis. Era un chico muy guapo, sí pero no iba a hacerme ninguna ilusión ni nada por el estilo. Seguramente no lo iba a ver más en mi vida, así ¿Por qué complicarse más las cosas?
                                                                 
                                                      ♡

Ya me encontraba en mi pequeña habitación y mi compañera estaba empeñada en ir a una fiesta que daban los veteranos en una hermandad (sí, como en las pelis). Por mi perfecto si ella quería ir, pero se le pasó por esa cabeza la estúpida idea de que yo fuera con ella. Había tenido un día de mierda y estaba muy cansada, lo último que quería hacer era ir a esa maldita fiesta y mi reciente amiga no entendía eso. Y no sé como, me encontraba sentada en una silla dejando que "mi querida amiga" me maquillase para ir a la dichosa fiesta.

No sé como llegamos a ese momento, lo malo es que ya era tarde para retirarme. Me había enfundado en vestido largo hasta los tobillos con un escote pronunciado en la espalada, dejándola prácticamente al descubierto, que había comprado en las últimas rebajas y que tenía un aire hippie . Al menos, no me hizo ponerme ningún vestido ajustado ni demasiado corto, como el que ella llevaba. En ese momento, me estaba haciendo un ahumado oscuro en los ojos, haciéndolos ver más bonitos y recogió mis rizos en un moño alto. Dejé que ella se preparase, mientras veía en mi ordenador un capítulo del mentalista. ¿Os he comentado alguna vez que me encanta esa serie? Además, Simon Baker es mi amor platónico y mi futuro marido (en mis sueños, claro esta).

Una vez preparada, salimos por la puerta de nuestra habitación y nos dirigimos a unas calles próximas de la residencia, donde se encontraba la casa donde tenía lugar la fiesta. Me había puesto unas sandalias lo que iba a hacer mi noche más amena. Cuando divisamos la grande casa, nos dirigimos hacia la entrada, donde nos dio la bienvenida una chica vomitando todo el contenido de su estómago en el verde césped. Con una mueca de asco, Georgia me hizo entrar a una habitación, que sería el salón, llena de gente bailando unos contra otros

No tenía ni idea de quien eran esas personas, no había visto ni a la mitad en mi vida y como a Georgia se le pasara por la cabeza dejarme sola íbamos a tener un serio problema. Aún cogiéndome por la muñeca, nos dirigió hacia la barra improvisada donde cada uno se servía lo que quisiera.

-¿Qué  quieres?-me preguntó gritando debido al ruido que había allí presente-

-Chupitos- le dije sonriendo a lo que ella me regaló una gran sonrisa. Si os digo que no me gusta salir os estaría mintiendo, me gusta y mucho, tan solo que ese día no me apetecía nada.

Georgia cogió el tequila y relleno dos vasos correspondientes, me pasó uno y a la vez nos lo tragamos de una tirada.

-¿Otro?- me preguntó moviendo los labios, a lo cual asentí y repetimos el proceso anterior. Después, de eso nos dirigimos hacia la pista improvisada y comenzamos a bailar. Bailar era una cosa que me encantaba y siempre me pasaba el día bailando.

                                               ♡

Sentía que habíamos estado bailando por horas y me encantaba. En ese momento estaba sonando Ginza de J Balvin y mis orígenes españoles se notaron cuando empecé a cantar/gritar la canción a la vez que movía el culo a la par que Georgia. De repente, noté que alguien daba toquecitos en mi hombro, llamándome.

Me di la vuelta y me encontré con el rostro de Louis, el chico que había conocido esa tarde. Noté como mis mejillas comenzaron a sonrojarse. Louis sonrió y se acercó a mi oído para decirme- Al final, nos hemos encontrado y tú no te has dado con nada ni nadie.

-Parece que sí- dije poniéndome incluso más roja, lo que hizo que él se riera.

-¿Quieres tomar algo?- me preguntó acercándose aún más.

-Lo siento, estoy con mi ami..-pero cuando me di la vuelta Georgia había desaparecido- ¡Mierda!

-Veo que tu amiga te ha dejado sola. ¿Vienes con migo?- me preguntó de nuevo sonriendo aún más. Sabía que me ponía nerviosa y le gustaba. Considerando el hecho de que la traidora de mi amiga me había dejado sola en una habitación donde no conocía a nadie, acepté su oferta sacudiendo mi cabeza en señal de afirmación. Nos dirigimos hacia la barra improvisada de nuevo.

-¿Que quieres?- me preguntó agarrándome de la cintura con su brazo para acercarme a él y poder hablarme al oído.

-Vodka con lima- le dije tímidamente. Se dispuso a preparar nuestros cubatas y cuando los tubo se acercó a mi de nuevo, me dio mi vaso y nos dirigió hacia el jardín que se encontraba en la parte trasera de la casa.

-Así podemos hablar sin necesidad de gritarnos- fue lo primero que dijo cuando salimos de esa abarrotada casa. Yo solamente me dediqué a asentir-¿Te ha comido la lengua el gato?- me preguntó divertido. Yo solamente negué riéndome mientras bebía de mi vaso- Esto va a ser divertido..-Dijo para si mismo.-¿Cuantos años tienes?

-18 ¿Y tú?- me miró sorprendido- ¿Qué?

-¿Solamente tienes 18?- me preguntó asombrado. Yo asentí.-Pues no lo parece. Yo tengo 22-dijo pensativo para luego murmurar:  y tú eres preciosa.- y con eso me agarró con sus manos ambas mejillas y estrelló su boca contra la mía.

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Espero que os haya gustado.
Besos.
Lau.

#RIPKeith Me acabo de enterar que el abuelo de nuestro Louis acaba de morir. Todo nuestro apoyo y amor a la familia Tomlinson. Estas son cosas que pasan, pero que duelen y acabamos de perder a una persona increíble. Esperemos que esté bien en el cielo.        

martes, 19 de enero de 2016

Mariposas en el viento (Grayson)

Mi mirada se encontraba fija en un punto en concreto.

El cartel, que anunciaba el baile de primavera, tapaba prácticamente todo el tablero de anuncios del instituto al que iba. Quedaban tan solo unas semanas para que llegase el día del evento y yo todavía no tenía con quien ir. Eso me hacía enfurecer y entristecer al mismo tiempo. Yo sabía perfectamente que no era una chica del todo fea, entonces ¿Cuál era el problema que tenían los chicos de esta ciudad conmigo?¿Lo qué importa no es lo de dentro o qué? A quién quería a engañar. Los chicos de mi edad eran todos unos babosos que se pasaban el día pensando con su cabeza pequeña.

-¿_____ estas bien?¿Por qué estás mirando fijamente ese cartel?- mi mejor amiga Meghan me preguntó, sacándome de mi ensoñación.

-Perfectamente- le respondí tan solo a la primera pregunta mientras comenzaba a caminar hacia la siguiente clase que teníamos juntas.

-Si quieres este año, el día del baile, podemos ver maratón de Harry Potter y comer helado hasta explotar- su oferta me hizo reír. Meghan era una obsesa de Harry Potter y siempre terminábamos viendo maratones de las películas. Se podría decir que ya me las sabía de memoria.

Meghan era una chica preciosa, morena con ojos azules, que volvía a todos locos. Pero, estaba lo suficiente enamorada de su novia Abby, como para fijarse en alguien más. Al principio, cuando me dijo su orientación sexual me sorprendió bastante, pero me alegró que pudiera estar con la persona a la que quería.

-Meg, no tienes que hacer esto ¿Lo sabes? Lleva a Abbigail este año y pasar un buen rato juntas- lo dije mientras entraba por la puerta de química y me dirigía hacia los primeros asientos de la clase.

-Pero ____- me dijo refunfuñando. Meghan no era partidaria de este tipo de "espectáculos".- Yo no quiero ir...

- Pero Abby si quiere. Sé buena novia y llévala al baile.- Meghan sabía que ya no quería hablar más sobre el tema, por lo que se quedó callada y se sentó en el pupitre contiguo al mío.

Química era una asignatura que siempre me había gustado, pero últimamente no era santo de mi devoción. No era capaz de concentrarme en las clases. Podría decirse que tenía un déficit de atención , pero era mentira. Me pasaba las clases en el mundo de yupi y después las pasaba putas para enterarme de las cosas.

Ya se encontraba prácticamente el aula llena y poco después de nuestra llegada, el profesor hizo su respectiva entrada, dando ha entender que la clase había comenzado. El tema que estábamos dando era el equilibrio térmico y no es que llamara mucho mi atención.

A mitad de la clase, la puerta se abrió para darnos la imagen del director. Este iba acompañado por dos chicos idénticos. Y cuando digo idénticos es idénticos.

Eran dos chicos morenos, altos y con cuerpos impresionantes (y que no me importaría ver por el resto de mis días).Uno de ellos, tenía una mecha rubia en su flequillo que lo hacía más atractivo todavía. Bueno, a lo que iba, todas las chicas, sí incluida yo, nos quedamos babeando literalmente ante esa imagen tan bonita. Ya era demasiado bueno ver a uno, así que dos era increíble.

-Hola Sr Santos, le traigo a estos dos nuevos alumnos que acaban de llegar. Espero que no hallamos interrumpido su clase- dijo el director dirigiéndose a nuestro profesor de química. Este último solo asintió sin decir una sola palabra- Bueno- se giró para vernos al resto de la clase- Estos chicos van a ser vuestros nuevos compañeros. Espero que les deis una buena bienvenida y que os comportáis adecuadamente con ellos.- dicho eso, desapareció por donde había venido dejando a esos dos chicos al frente de la clase, con todos los ojos puestos en ellos.

-Presentaros a la clase- les ordenó el profesor.

-Hola, yo soy Ethan y este es mi hermanos Grayson- dijo el chico que no tenía la mecha.-Somos de New Jersey. Y ya está...-dijo con una sonrisa en su cara. Mientras, su hermano Grayson estaba serio. Debió de notar mi mirada en él ya que dirigió la suya a mi persona. Esa mirada intensa que tenía, hizo que me pusiera incomoda. No parecía contento con estar aquí y menos en que una chica como yo se estuviera fijando en él. Tenía una mirada enigmática y llena de promesas y mentiras.

-Ya podéis sentaros- sentenció el profesor. Dicho esto Ethan se dirigió hacia el final para tomar sitio y Grayson se quedó de pie pensando y  mirando sus opciones.

Sin dirigirme una sola mirada se sentó en el pupitre situado al lado mío. ¡Lo que me faltaba!
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Bueno espero que os haya gustado el primer capítulo de mi nueva novela y que lo hayáis disfrutado tanto como yo. Un besazo enorme. Esta novela la voy a seguir subiendo en mi cuenta de wattpad: WithPayne.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Imagina de Louis (Resubido)

Este imagina tiene contenido sexual, por lo que si eres menor o sensible a este tipo de cosas NO LO LEAS! 
Espero que os guste. Este es un imagina que subí hace tiempo pero que tuve que borrar por motivos personales. 

Mi cabeza daba vueltas y estaba notando unas leves arcadas. Estaba en clase de filosofía y me daba cosa preguntarle al profesor para ir al baño, ya que el resto de compañeros pensarían que tenía la regla. Que para mí la regla es una cosa de lo más normal, pero que en ese momento no tenía y tampoco tenía las suficientes ganas de aguantar a un par de imbéciles con escasez de neuronas que reaccionan ante ese tema como los niños de primaria cuando les dices pito o tetas. Unos completos inmaduros.

Quedaban tan solo unos escasos minutos y sería libre para correr directa a los baños para evitar una gran masacre de vómito esparcido por el suelo o cualquier otro sitio que no sea un retrete. El segundero del reloj se movía demasiado lento para mi gusto y el desayuno que había engullido con tantas ganas esta mañana no tardaría mucho en salir al exterior en forma de puré o potaje, como prefiráis llamarlo. 

Tan solo quedaba un minuto y mi mano apretaba fuertemente mi boca para evitar que nada saliese de ella. Mi mirada solo estaba fija en el reloj de la clase, no atendía a nada más. Tan solo quedaban unos segundos y “Riiing”. Sonó el timbre, me levanté rápidamente  y salí corriendo hacia el pasillo. La gente me miraba raro. No me extrañaba, solo pensar en una chica corriendo por los pasillos con la boca tapada no es muy buena señal.

El baño se encontraba a tan solo unos pasos y dudaba poder llegar a tiempo.  Estaba a punto de entrar pero alguien se interpuso en mi camino. Era Louis, mi novio. Le miré desesperada, intentando entrar al baño.

-_____ ¿Qué te pasa?- me preguntó preocupado.

No pude responderle por miedo a que todo saliera para fuera. Le agarré del brazo, lo moví con todas mis fuerzas y entre corriendo al baño para meterme en un cubículo sin cerrar su puerta y echar todo lo que había desayunado ese día por la mañana. Noté como unas manos sujetaban mi pelo, impidiendo que este se manchara.

Mi mirada estaba fija en el vómito, pensando lo que lo habría provocado. Mi pensamiento se fue a la comida del día anterior que me había dejado más que llena para no cenar. Es lo que siempre me pasa cuando comía fuera de casa. La comida nunca me sentaba del todo bien.

La persona que se encontraba detrás de mí tiró de la cadena y me levantó para darme un abrazo. Era Louis. Llevábamos siendo novios desde hacía ya casi dos años. Me parecía sorprendente, ya que antes de que saliéramos él era el típico mujeriego que iba de flor en flor. Yo soy su primera relación seria y soy feliz con él debido a que lo quiero demasiado.

Louis era un chico castaño con unos ojos azules preciosos que cada vez que los miraba me recordaban a l mismísimo cielo. Para mí era como un ángel, mi ángel. Él y yo siempre habíamos sido amigos desde pequeños y yo siempre estuve para él. No podía negar que lo había pasado mal cuando lo veía con todas esas chicas, pero cuando me declaró su amor hacia mí, fue el mejor día de mi vida.  Él fue mi primero (y único) en muchas cosas. Fue mi primer beso (cuando teníamos cinco años (ya os lo contaré algún día)), mi primer novio, fue quien me llevó a mi primer concierto, con él fui por primera vez a la playa, con el primero que tuve sexo….

Louis me abrazó y se acercó para besar mis labios, a lo que yo me separé rápidamente. No pensaba darle un beso después de haber vomitado. No sería muy agradable para él.

-Louis no me beses ahora. Mi boca debe saber asquerosa ahora mismo- le dije mientras me dirigía al lavabo para lavarme un poco la boca y arreglarme el pelo alborotado.

Mis manos abrieron el grifo y mis dedos notaron la fría agua cayendo alrededor de ellos, envolviéndolos. Me miré en el espejo mirando a esos ojos azules que me acechaban. Louis se acercó hasta colocar cada mano alrededor de mí y darme un fuerte abrazo.

-¿Te encuentras mejor?- me preguntó mientras depositaba un suave beso en mi cuello, lo que provocó que mi piel se erizara.

-Sí- le sonreí al reflejo que este dejaba en el espejo. Era demasiado hermoso y nunca me cansaba de mirarle. Era perfecto para mí.

-____, _____, _____, mi querida ______- me susurró en el oído- Como hoy es viernes y ya terminamos las clases ¿Quieres quedarte a dormir hoy en mi casa?

-Louis, Louis, Louis, mi querido Louis - le dije mientras me giraba para mirarle de frente- Sabes que a mi madre no le hace ninguna gracia que vaya a tu casa a dormir.

-No entiendo el porqué la verdad- dijo mientras se rascaba la nuca y ponía cara de inocente. Él sabía perfectamente porque mi madre no quería.

-¿Ah no? Y cuando fui una vez a tu casa y estábamos haciendo lo que tú y yo sabemos- le dije acercándome a él- ella me llamó, yo le respondí y tú gritaste “Srta. Lera  ahora su hija está ocupada teniendo sexo con su novio”

-¿Qué? ¿Yo dije eso? No me acuerdo la verdad…- me respondió haciéndose el desentendido. Yo solamente negué con la cabeza. Louis era como un niño pequeño.

-Bueno yo lo intento, pero como no me deje, tú te quedas sin regalito- le dije mientras pasaba mi mano por su entrepierna apretando a su querido amiguito. De repente, Louis me dio la vuelta y me estampó contra la pared lo que provocó que yo diera un grito de sorpresa.

Sin esperar un segundo acercó su boca a la mía y me devoró los labios, mordiéndolos, acariciándolos con su lengua. Al principio me sorprendió un poco pero no tarde mucho en seguirle el ritmo.  Sin previo aviso introdujo su lengua en mi boca para comenzar una pelea entre ellas. No sabía el porqué pero tenía unas ganas tremendas de notarlo dentro de mí.

Me separé de él para quitar su camiseta. Quería notar esos músculos bajo mis manos. Louis tenía un cuerpazo que daba gusto verlo. Y un culo… Una vez quitada la camiseta y tirada al suelo intenté acercarme otra vez a sus labios pero él me lo impidió para quitarme la camisa que llevaba puesta. En ese momento me maldecía por no haberme puesto un vestido que era más fácil de quitar. Hoy llevaba un sujetador negro que resaltaba mis pechos que poco tiempo después se encontró junto a nuestras camisetas en el suelo.

Louis se quedó mirando mis pechos. Que me mirase de esa manera todavía me daba vergüenza. No pude evitar ponerme roja, lo que hizo que él sonriese con ternura.

-Eres preciosa- me dijo mientras me acariciaba la mejilla- y ellas son preciosas también – dijo mientras apretujaba mis tetas con sus dos grandes manos- No tienes por qué avergonzarte- y dicho esto acerco sus labios a los míos para que se juntaran en un beso salvaje.

Se separó de mis labios para dar un recorrido desde mi cuello hasta mis senos con su boca. Los besos en el cuello era una de mis cosas preferidas, notaba sus preciosos labios en mi piel sensible que no podía evitar erizarse. No podía dejar de gemir. En ese momento me di cuenta de que seguíamos en el baño del instituto. ¿Y si alguien nos veía? Bueno la verdad es que lo más seguro es que solo quedasen las señoras de la limpieza, los de mantenimiento y algún que otro profesor.

Todos estos pensamientos se borraron de mi mente al sentir un mordisco en uno de mis pezones. Louis comenzó a lamer mi pezón derecho mientras que una de sus manos se encargaba del otro masajeándolo. Apoye  mi cabeza contra la fría pared mientras me concentraba en que no se me oyese.

-Louis- gemí su nombre con fuerza cuando mordió de nuevo mi pezón- Por favor- le supliqué.

-¿Por favor qué princesa?- me preguntó mientras  masajeaba mis  tetas ahora con sus dos manos- Vamos, no tengas vergüenza. Pídeme lo que quieras.  

-Por favor…- le rogué. No quería decirlo en alto. Me daba vergüenza. Yo no era para nada atrevida en este tema, era más de las que se dejaban llevar, no las que llevaban las riendas. Louis me miró con cara de que no pensaba hacer nada si no se lo pedía- Louis por favor te necesito dentro ya- le dije desesperada mientras le bajaba la cremallera del pantalón, para después bajarlos, junto a sus bóxers, con su ayuda. Su amiguito estaba bastante contento y pedía una ayudita a gritos.

Louis me quitó rápidamente las prendas que nos molestaban y haciendo que rodease con mis piernas su cintura, me penetró profundamente. Solté un gemido de dolor ante la brusca embestida. Se quedó unos segundos quieto para que mi cuerpo se acostumbrase y comenzó a penetrarme con movimientos precisos y rápidos. Solamente se podían escuchar nuestros gemidos y los golpes que daba mi espalda contra la pared con cada embestida. Esta cerca del orgasmo y Louis también lo notaba, por lo que aceleró el ritmo hasta que los dos llegamos juntos al clímax con dos sonoros gemidos.  

-Te quiero- me dijo mientras me dejaba en el suelo y me daba un ligero beso en los labios.

-Yo también te quiero.

Ya estábamos vestidos e íbamos a salir ya por la puerta cuando noté unas arcadas. Rápidamente me dirigí por segunda vez al retrete para dejar salir algo de mi vacio estomago.

Louis de nuevo, me sujeto el pelo y esperó a que las malditas arcadas parasen. Cuando me levanté Louis me miraba serio. ¿Por qué me miraba así?

-¿Desde cuándo no tienes la regla?

-¿Qué?- su pregunta me sorprendió. ¿A qué venía eso?

-Que ¿desde cuándo no tienes el periodo?

Mi cabeza empezó a hacer cuentas y a pensar cuando había sido la última vez que me había venido la regla. Mis cálculos me llevaron a que hacía casi dos meses que no me llegaba. Me asuste. No podía estar embarazada. Apenas tenía 17 años y no podía tener ya un bebé.

-Casi dos meses- le miré asustada. No sabía qué hacer, tan solo en pensar lo que me haría mi madre si se estuviese embarazada. ¿Y si Louis no seguiría conmigo? ¿Y si me dejaba? No podría soportarlo.

-Vamos- me cogió de la muñeca y empezó a correr hacia la salida de la instalación. Rápidamente me introdujo en el asiento copiloto de su coche  y se puso a conducir como un loco. Mi mirada estaba fija en la ventana. Miraba a la gente pasar de un lado a otro. Niños corriendo, madres hablando entre ellas.

No estaba preparada para tener un hijo. No quería que todos mis sueños se fueran por la borda de un día para el otro.

Louis aparcó en una calle que no conocía de nada y se bajo diciéndome un “Ahora vuelvo”. Me fijé hacia donde se dirigía y vi que era una farmacia. Me estaba poniendo nerviosa así que puse la radio donde se escuchaba a Maroon 5 con “One more night”. Mis manos no paraban de juguetear con ellas. Miré la hora en el móvil y ya eran las tres y media. ¡Mierda mi madre! Seguro que estaba preocupada, se suponía que ya tendría que estar en casa a las tres como muy tarde. Marcando rápidamente su número en mi móvil, le avisé que Louis me había invitado a comer al Burger King y que iba más tarde para casa.

Mi mirada se dirigió hacia la farmacia. Louis estaba tardando demasiado en salir.

A los pocos segundos, mi querido novio salió de esta con una bolsa en su mano. Cruzó rápidamente la calle y entró en el coche, dejando la bolsa en la parte trasera de este. Yo solo me dedicaba a observar sus movimientos. No me atrevía a hablar. Él debió notar mi miedo ya que se acercó a mí depositando un beso suave y delicado en mis labios.

-Tranquila, vale- me dijo acariciándome el pelo- pase lo que pase voy a estar junto a ti.

Sus palabras me emocionaron demasiado y me lancé a sus brazos para darle un fuerte abrazo. Estaba feliz de tenerlo junto a mí. De haberlo conocido. Él no era como los demás chicos, no. Él era un ángel, mi ángel. Y en ese momento me di cuenta que lo que pasara al final del día, yo sería feliz igualmente si él estaba a mi lado.
                                                                                                       Fin


martes, 17 de febrero de 2015

Be my boy (Zayn)- Capítulo 12



Ya era sábado. Mis manos se encontraban recorriendo todo el armario de arriba abajo mirando entre la ropa de deporte. No era capaz de encontrar alguno de mis malditos leggins. No era capaz de comprender como habían desaparecido, ya que si solo tuviese uno, entendería que estuviese en la lavadora, pero tengo cinco. ¡Cinco!

Exasperada cogí unos shorts vaqueros con un top con la palabra “love” que dejaba al descubierto todo mi estomago. Llevaba dos días sin salir de casa, por culpa de mi padre y ya estaba deseando notar el calor en mi piel y por otra parte ver a Zayn.

Mi padre pensaba que solo iba a ir a baile y después volvía para seguir con mi castigo, pero lo que él no sabía es que el moreno trabajaba en la escuela. Cerrando la puerta del armario, busqué mis deportivas y me las puse de forma rápida ya que quería llegar un poco pronto.

Una vez toda vestida, cogí mi móvil y me dispuse a bajar las escaleras e ir a la cocina a tomar algo para desayunar. En esta se encontraban todos, incluida mi madre que había llegado el día anterior de su viaje de trabajo. 

Mi padre ya se encargó de contarle lo ocurrido el pasado miércoles y sus palabras fueron textualmente: “Bob, cariño, deja un poco de libertad a la niña”. Mi padre se quedó tan patidifuso como yo. Yo me esperaba algo como:”_______ castigada un mes” pero “Bob, cariño, deja un poco de libertad a la niña” no entraba dentro de mis pensamientos. Pero aunque mi madre hubiera dicho esas palabras, mi padre las ignoró y siguió con el castigo tan injusto que me había puesto.

Sin saludar a nadie, me dirigí hacia una bandeja que contiene todo tipo de frutas y cogí la manzana más verde que había. Sin decir ni una sola palabra me dirigí hacia la puerta y con un “Me voy a baile” salí de casa.

Ya en la calle, mi cuerpo se relajó. Cogí el móvil y enchufe los auriculares para dejar que mis oídos se deleitasen con Take me to church de Hozier .

“Take me to church; I’ll worship like a dog at the shrine of your lies…”

Con paso rápido y comiendo la manzana, me dirigí hacia la escuela. Ese día iba a llegar casi media hora antes ya que necesitaba hablar con Zayn. El otro día le había echado literalmente de mi casa sin darle ninguna explicación coherente. 

Cuando me di cuenta de que estaba cada vez más cerca de la escuela comencé a correr. Estaba ansiosa, demasiado la verdad. Decir que necesitaba ver a Zayn, era decir poco.  Una vez delante de la puerta, me tomé unos segundos para tomar aire y abrí la puerta para bajar las escaleras, pero una vez bajadas, lo que me encontré ahí, no es que me hiciese tanta gracia.

Zayn se encontraba demasiado cerca de una chica muy guapa. La típica morena delgadita con pelo largo. Todavía no le había visto la cara pero podía asegurar que era muy guapa por la cara que le estaba poniendo Zayn. Me quedé en el sitio en estado de shock.

A mis ojos le faltaba poco por comenzar a aguarse, sobre todo cuando esta se tiró a los brazos de Zayn dándole un abrazo. ¿Tan rápido se olvidó de mí? ¿Ya consiguió a otra?

Mientras que esos dos se abrazaban como si estuvieran pegados con pegamento, los ojos de Zayn subieron hasta dar con mi mirada triste y enfadada. 

Él rápidamente se separó de la chica para acercarse rápidamente a mí.

-¡_____! ¿Estás bien? ¿Qué pasó el otro día?-dijo de forma rápida mientras se acercaba y teniendo la intención de abrazarme. Estaba a punto de rechazarle, pero algo me llamó la atención. La chica que antes estaba abrazada a Zayn, tenía la misma cara que él, es decir, era clavada a él ¿Serían gemelos?

Zayn al darse cuenta de que mi mirada estaba en la chica misteriosa, me dijo con una sonrisa:

-_______ esta es mi hermana Waliyha, Waliyha esta es mi novia _____.

Con esas palabras una gran sonrisa ocupó mi cara ¿Cómo pude pensar que Zayn estaba con otra?

-Encantada Waliyha - dije acercándome a la hermana de Zayn y dándole dos besos, uno en cada mejilla, en forma de saludo.

-Igualmente, mi hermano habla mucho de ti últimamente por casa- dijo risueña. No pude evitar ponerme roja ¿Qué diría él de mí?

De repente noté unos brazos abrazando mi estomago y como Zayn colocaba su barbilla en mi hombro. 

-Bueno, yo ya tengo que irme- dijo Waliyha mirándonos con una sonrisa- Que tengo que ayudar a mamá en una cosa. Adiós chicos y ______ encantada de conocerte- y con esas palabras nos quedamos solo nosotros dos en la entrada de la escuela de baile.

-Vamos a mi “despacho” o recepción como quieras llamar, y así hablamos más tranquilamente- me susurró Zayn cerca de mi oído. Y comenzó a tirar de mí hasta depositarme en una de las sillas que había frente a la grande mesa que nos separaba de los clientes que podrían venir a informarse y cualquier otra cosa. Zayn se sentó en la silla de al lado y comenzó a mirarme fijamente, muy fijamente.

Lo único que consiguió fue ponerme nerviosa y no era capaz de  seguir su mirada, por lo que mis ojos fueron directamente a mis manos que jugaban entre sí entrelazándose continuamente.

-Entiendo perfectamente que a tus padres no les guste la idea de que salgas conmigo-sus palabras eran suaves y directas. Estaba a punto de interrumpirle para decirle que no solo era por ser él, si no que no querían que saliese con nadie, pero me lo impidió poniendo un dedo sobre mis labios- No me interrumpas. Pero a mí que ellos piensen eso me da igual ya que yo seguiré estando contigo y solo me alejaré de ti si tú me lo pides. Aunque tengamos que estar a escondidas, pero desde la primera vez que te he visto, no he podido olvidarme de esos ojos marrones tan bonitos. Así que no me vengas a decir que no quieres volver a verme por culpa de tus padres.- sus palabras hicieron que dejase salir todo el aire que mis pulmones contenían. Me habían encantado sus palabras y estaba segura que mi cara podría demostrarlo.

-No venía a decirte eso- dije con una sonrisa mientras me sentaba en su regazo y le daba un abrazo- Venía solo a pedirte disculpas por cómo te traté el otro día. No pensaba alejarme- sus manos me separaron de su torso y estas se dirigieron hacia mis mejillas para atraer mi boca hacia la suya, para darme lo que últimamentese estaba convirtiendo en mi cosa favorita.

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Espero que os haya gustado. Ya sé que he tardado mucho en subir capítulo, pero es que el tiempo últimamente no va a mi favor y no tengo suficiente para escribir. 
Mil lo sientos y muchísimas gracias a todos los que leeis mi blog. Espero que os guste lo que escribo y que si tenéis alguna queja o consejo, no dudeis en dejar comentarios. 
Besitooos 

 

domingo, 1 de febrero de 2015

Stockholm syndrome (Harry)

"Baby look what you’ve done to me
Baby look what you’ve done now
Baby I’ll never leave you if you keep holding me this way" 


 Me encontraba sola. En esa solitaria habitación oscura que tanto odiaba. Llevaba en ese lugar, varios días, semanas, meses… No estaba segura. Allí había perdido la cuenta, tiempo atrás, del día en el que nos encontrábamos.  No sabía si era lunes o jueves. No sabía nada de mi familia. Nada de nada. 


Todo había ocurrido un viernes. Yo salía del instituto para dirigirme a mi casa, pero en el recorrido a esta, algo me hizo perder el conocimiento y cuando pude despertar, me encontraba en esa incomunicada habitación. La única ventana que esta poseía, se encontraba tapada por trozos de madera clavados desde el exterior. La puerta estaba cerrada, ya que más de mil veces, todos los días, intentaba abrirla sin ningún resultado.


Y después estaba él. Ese chico que poseía unos ojos enigmáticos. Unos ojos del color esmeralda que te atrapaban intensamente. Su pelo rizado caía por su cara debido a su largura. Sus brazos llenos de tatuajes, me abrazaban cuando él deseaba. Él se llamaba Harry y él fue quien me había secuestrado ese viernes frío de Diciembre.
  

Un ruido, me llevó completamente a la realidad. Seguro que era Harry. Siempre venía a visitarme un par de veces y después me dejaba completamente sola en esta deprimente habitación.


Harry entró por la puerta, con una gran sonrisa en su rostro. Tras pasar la puerta, la cerró con seguro para impedir que yo intentase escapar y se acercó lentamente hacia la cama. Yo no pude evitar echarme hacia atrás, pegando mi espalda a la cabecera de la pequeña cama.


-Hola mi niña- me dijo cuando se sentó junto a mi lado y me acariciaba la mejilla. Yo intentaba separarme de él, pero siempre me lo impedía.- ¿Sabes qué día es hoy?- me preguntó mientras acercaba su cara a la mía. Yo simplemente negué mirando hacia mis manos.  Era capaz de reconocer que Harry me daba un poco de miedo, pero lo que más me asustaba, era que me estaba acostumbrando a él, a sus abrazos y a sus besos. Y lo peor de todo es que me estaba comenzando a gustar todo su cariño. Cuando esos pensamientos comenzaron a aparecer en mi mente, me limité a pensar que solo estaba delirando, pero no podía de dejar de pensar en él, en como movía sus labios al hablar, en los hoyuelos que aparecían en sus mejillas cuando sonreía, en cómo se revolvía el pelo cuando estaba nervioso… ¡En todo!- Hoy es mi cumpleaños- me dijo en tono alegre.


-Felicidades- le dije levantando la mirada hacia sus ojos y en un tono demasiado bajo.  Él se sorprendió tanto como yo por mis palabras. Nunca había mencionado nada delante de él desde que me secuestró y parecía bastante contento ante mis palabras.


-Gracias mi niña- me dijo mientras me abrazaba contra su pecho haciendo que por mi nariz ascendiese el olor de su fragancia. Harry olía entre una mezcla de menta y jabón de coco. Era una  mezcla extraña, pero que raramente me encantaba. ¡¿Por qué no pudo secuestrarme un barrigón, feo y poco atractivo?! No quería cogerle cariño, no. Pero en el fondo sabía que sentía algo por él- ¿Quieres comer helado?- su pregunta me extrañó. Nunca me había preguntado nada, siempre era lo que él quería. Yo solamente asentí- _____ dímelo con palabras. Me encanta tu voz. Vamos. Por favor.


-Sí- dije solamente. Aunque no era la respuesta que él quería, me sonrío y me agarró de la mano, para después levantarme de la cama y comenzar a dirigirnos hasta la puerta.


Su mano apretaba la mía de forma cariñosa. ¿Cómo había llegado a esto? Se supone que tendría que estar luchando contra su toque y no dejar que se acercara a mí, en vez de dejarle hacer todo lo que a él le antojase. Con Harry me sentía protegida, lo que es irónico ya que él fue capaz de secuestrarme.


Cuando llegamos a la única puerta que he visto en mucho tiempo, Harry la abrió con una llave que luego guardó en sus vaqueros oscuros y ajustados que abrazaban sus envidiables piernas.


Agarrando mi mano con fuerza me hizo dar un paso hacia una especie de pasillo completamente iluminado por la luz que las ventanas dejaban pasar. Mis ojos al no estar acostumbrados a la luz, después de tanto tiempo a oscuras, provocó que me fuera hacia atrás, para evitar el escozor que notaba en mis ojos. Harry al verme me agarró, evitando que me metiese de nuevo en la habitación. Sin decir palabra me cogió en brazos y me llevó hacia una especie de cocina muy bonita. Harry me dejó en una silla y se acercó hacia el congelador para sacar helado de vainilla.


Mis ojos lentamente se acostumbraron a la luz y podía apreciar por la ventana que estábamos en una casa, ya que al lado de esta había un campo verde muy bonito. Era imposible que pudiera escapar, ya que al no haber gente viviendo alrededor, Harry me encontraría antes de que hubiese recorrido diez metros.


Mis ojos fueron directos hacia el rizado, para ver lo que estaba haciendo. En sus manos tenía una tarrina grande de helado y dos cucharillas. Se acercó rápidamente hacia la silla que se encontraba más próxima a mí y se sentó dejando ante nosotros el apetecible postre. Mirándome a los ojos me ofreció la cucharilla, que yo acepté, y destapo el helado dejándome el honor de estrenarlo. Sin ninguna pizca de vergüenza metí la cuchara y saqué un enorme trozo de helado que fue directo a mi boca. Harry se quedó mirando fijamente hacia mi boca. Como relamía la cuchara. Cuando estuve a punto de coger otra porción que iría directa a mi estomago, los labios de Harry se interpusieron y chocaron fuertemente con los míos. Al principió me quede parada, debido al shock del momento, pero no pude evitar mover mis labios a la par de los suyos. Sin separar nuestras bocas, Harry me cogió y me colocó sobre su regazo.


Sin previo aviso, metió su lengua para rozar la mía desesperadamente. A mí en ese momento me dio igual que el fuese mi secuestrador. Estaba encantada de la vida. Harry me hacía sentir bien, lo que no debería pasar nunca y que me carcomería el resto de mi vida. Pero que culpa tenía yo de que me gustase mi secuestrador.


Nos separamos cuando ya no quedaba aire en nuestros pulmones y Harry colocó su frente contra la mía. En su mirada se podía divisar devoción y admiración. ¿Eso era lo que sentía por mí? Yo necesitaba respuestas desde que me encontraba en aquel lugar, pero que nunca fui lo demasiado valiente para dejarlas salir. Tenía miedo de que si hablaba, Harry me podría hacer daño. Pero con el paso de los días Harry, me ha ido demostrando que nunca sería capaz de hacerme ni una pizca de daño, lo que me confundía más. Si el solo quería algo conmigo  ¿Por qué me secuestro? Cuando lo conocí  un mes antes del secuestro, me parecio una persona agradable y que me atraía. Todo tipo de preguntas aparecían a todas horas por mi mente. Y no podía evitarlas, sino que me pasaba bastante tiempo intentando buscar respuestas, que nunca encontraba.


-Harry ¿te puedo hacer una pregunta?- le pregunté sin separarme de él.


-Claro, mi niña- me respondió mientras me acariciaba mi mejilla con posesión. Eso era lo que me daba miedo de Harry. Había veces que me miraba como si estuviese loco.


-¿Por…- no sabía cómo preguntárselo para que no se alterara- ¿Por qué me secuestraste?


Su expresión cambió radicalmente de felicidad a tensión. Sus ojos dejaron de mirarme para mirar a cualquier cosa que tuviéramos alrededor. No sabía que pensar sobre ese tipo de reacción.


-Lo hago por tu bien.


-¡¿Por mi bien?!- le pregunté exaltada. De que iba.- ¡¿Tú estás bien de la cabeza?! ¡¿Por mi bien?! ¡Yo estaba bien con mi familia y amigos! No contigo.


Mis últimas palabras fueron frías y punzantes. En el fondo sabía que estas últimas palabras, no eran ciertas. Yo a él le quería y no sabía el porqué.


-¿Eso es lo qué piensas?- me preguntó de forma más fría todavía- Tú una zorra mentirosa ¿Enserio crees que alguno de ellos te quería? Nadie te quiere. Nadie.


Sus palabras me llegaron al pecho como flechas directas a mi corazón que empezaba a desangrarse. ¿Cómo podía decirme eso? Yo a él no le había hecho nada, para que un día llegase y cambiara todos mis planes.


Con lágrimas en los ojos me levanté de forma rápida y comencé a correr en busca de una puerta que diese al exterior. Mis piernas no paraban aunque mis oídos escuchasen la voz de Harry llamándome. Mis ojos divisaron una grande puerta. Mis manos intentaron abrirla desesperadamente, para que a los pocos segundos se abriese con un solo empujón. Detrás de esa puerta había un grande prado que llevaba al bosque. Mis piernas no pararon de correr aunque mis pies se estuvieran machacando con la tierra y trozos de ramas y flores.


Pero mi recorrido no duró más, ya que me tropecé con algo y caí de bruces al suelo. Las piernas me dolían y mi tobillo se había torcido y me impedía poder levantarme.


Quería escapar de allí, ya que lo que antes era una escusa para retenerme se había esfumado. Harry no me quería, estaba obsesionado, solo eso. Antes, la idea de escapar  se hacía más pequeña cuando mi corazón comenzó a latir por él, pero ahora, sabiendo que él nunca me había correspondido, quería desaparecer y no volver a verlo.


Mis rodillas escocían, al igual que mi mejilla derecha. El tobillo me dolía horrores y no podía con mi alma. Lo único que se veía era prado y prado. Nada más. Encima,  hacía un frío que pelaba y yo solamente llevaba una camiseta de tirantes junto unos vaqueros. Nada más, así que para mí era un alivio saber que moriría de frío y no tendría que aguantar más en esta mierda de vida.


Pero mis deseos se vieron interrumpidos, al ser alzada en el aire y cogida como un  bebe. Harry me miraba preocupado y con los ojos llorosos.


-No quería decirte todas esas mentiras. No quería hacerte sentir mal por mi culpa. Lo siento mucho mi vida- me dijo esas palabras mientras me acariciaba el pelo y se dirigía de nuevo hasta la grande casa, conmigo en brazos.


Dentro ya del salón, me colocó en el sillón, con mucho cuidado y se dirigió a por el botiquín. Con cuidado curó cada una de mis heridas y me vendó el tobillo con mucha delicadeza ya que yo no paraba de llorar y quejarme cuando me lo tocaba. No le había dirigido la palabra ni una sola vez. Si pensaba que me había creído sus mentiras iba bueno.


-_____. Te secuestré, porqué mi padre, quería traficar contigo, para que fueses la puta de algún ricachón  y él nunca acepta un no por respuesta. Yo siempre le acompañaba para buscar chicas con potencial para el tráfico, aunque no estuviese de acuerdo y era el encargado de que ellas me viesen como un amigo y coger confianza, pero cuando puse los ojos en ti y te conocí sabía que no podía permitir que te llevara con él. En esos días que hablé contigo, antes del secuestro, te había cogido mucho cariño. Sabía que eras demasiado inocente para ese tipo de trabajo y no podía soportar que otros hombres te tocasen.


-¿Alguna mentira más?- le pregunté con ironía, ya que no me creía ni una sola palabra de las que salieron por su boca.


-Es la pura verdad _____- me dijo en un tono serio, que aunque lo conociera poco, me indicó que él estaba diciendo la verdad.


-¿Enserio existe ese tipo de personas?- le pregunté con cada uno de mis músculos en tensión.


-Lamentablemente si- me dijo con tristeza.


-Y ¿Tú padre no sabe dónde estás? ¿No sabe que me tienes contigo?- le pregunté extrañada ya que nunca había escuchado otra voz que no fuese la de Harry dentro de esta casa.


-_____ estamos en Noruega- ¿Noruega? Espera... ¿Qué?


-¿Qué?-le pregunté exaltada.

                  

                                               *3 años después*


Me encontraba echada en la cama junto a Harry. Él me acariciaba lentamente mi abultado vientre mientras le cantaba al bebé que tendríamos dentro de unos meses.


Al final, hace tres años, detuvieron al padre de Harry y nosotros volvimos a Londres donde después de haber estado en un lugar desconocido en cuatro meses, volví junto a mi familia, sin decir quién me tenía secuestrada ni porqué. La policía después de perder toda esperanza de que yo confesase, cerraron el caso y no volvieron a aparecer. En el mes que pasamos más en Noruega, ya que cuando fue el cumpleaños de Harry, solo habían pasado dos meses. Harry se portó genial conmigo y nunca se separaba de mí. Por lo que  empezamos una relación y ahora nos encontrábamos viviendo juntos y con un mini Harry metido dentro de mi barriga, deseando salir al exterior.


-Harry- le llamé haciendo que levantase sus penetrantes ojos hacia los míos- Gracias por secuestrarme.

-Te amo, mi niña- me dijo acercandose a mis labios. 

-Yo más a ti- y con esas palabras nos fundimos en un beso del que nunca estariamos cansados de repetirlo.

                           


                                                                                          FIN
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 Espero que os haya gustado, aunque a mí no me termina de convencer en el fondo. 
Besitoooos

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HAPPY BIRTHDAY HAROLD!!!!
I LOVE YOU TO INFINITY AND BEYOND







                                                          


Carrot
Carrot
Carrot