" Forget the haters cause somebody loves ya "

lunes, 2 de marzo de 2015

Dreams come true

10/07/2014- Where We Are Tour en el Calderón (Madrid)
Videos de la película de WWA en San Siro Stadium (Italia)
En esta entrada cuento mi esperiencia en el Where we are tour en forma de mini imagina.
Espero que os guste.


No sé si sonará masoquista o algo por el estilo, pero me gusta ver estos videos y la película del Where We Are Tour varias veces, tan solo para poder recordar uno de los mejores días de mi vida. 
Tan solo pensar que este año no vendrán y que todas tendremos que esperar hasta el año que viene para poder vivir esta esperanza de nuevo....me mata, así que tendré que estar fangirleando cada día de este año pensando en la gran esperiencia que vívi el año pasado. 



"La alarma de mi móvil sonó a todo volumen. Como un zombi me levanté para apagarla, ya que tan solo eran las cuatro de la mañana  y el resto en la casa se encontraban durmiendo. 

Dirigiéndome hacia la cama donde yacía mi mejor amiga echada, le avisé de que me iba a la ducha, a lo que tan solo recibí un “ya me levanto”.


Por fin había llegado el día tan esperado para nosotras. Llevábamos esperando este concierto  desde octubre del año anterior y apenas podía creerme que ya había llegado. 


La ducha duró poco, para evitar que el resto se levantase por el ruido de esta. Nerea y yo, habíamos llegado el día anterior en autobús desde León y mi padre se había encargado de recogernos junto a mi hermano en la estación de autobuses. 


Mi padre vivía en un pueblo a las afueras de Madrid y allí nos íbamos a quedar durante nuestra estancia allí. Sí, os preguntareis porque yo no me encontraba ya con, él. Pues antes, cuando todavía mis padres se encontraban juntos vivíamos todos en León, pero después del divorcio, mi hermano y yo nos fuimos a vivir con mi madre a Ourense y mi padre se había venido a vivir aquí.


A lo que iba, una vez duchada, me dirigí a la habitación donde apenas dormí un par de horas para poder vestirme y dejar que Nerea hiciese lo que tuviera que hacer dentro del baño.


Ya eran las seis menos cuarto y nosotras nos encontrábamos listas, con la súper pancarta que habíamos hecho con las palabras “Till the end” en el medio y con algunos dibujitos por aquí y otros por allá. 


Cada una llevaba su propia camiseta que habíamos encargado unas semanas antes donde ponían algunas letras de unas canciones de los chicos. Estábamos demasiado nerviosas. Nerea se encargó de revisar como unas cuantas veces de que llevásemos las entradas, de la ruta correcta para el metro… todo. 


A las seis y media salimos de la casa para cruzar las solitarias calles para dirigirnos hacia la parada de autobús, que mi padre el día anterior se encargó de enseñarnos el camino como unas dos veces. Una vez allí, esperamos un cuarto de hora para que dicho autobús llegase y que nosotras cogiéramos asiento en unos de los pocos que quedaban. 


Me encontraba demasiado nerviosa y cuando estoy nerviosa me gusta hablar, mucho. Ya me veis hablando como una taladradora sobre las cosas que veremos allí, la emoción… todo. Solo puedo recordar que el chico que tenía al lado no paraba de reírse por mi rara reacción y a Nerea diciéndome que me callase un poco.


Cuando llegamos a Madrid, paramos en Legazpi para coger el metro, pero lo malo era que nosotras nunca habíamos estado solas en uno y yo solo había estado una vez antes cuando era pequeña, así que las probabilidades de perdernos eran muchas. Preguntamos a una señora que trabajaba allí, que nos explicó las rutas que teníamos que coger y los desvíos. Pero aunque mucho nos dijeran entramos en un tren que no teníamos que entrar y que nos llevaba en dirección contraria. Pero, menos mal que nos dimos cuenta antes de tiempo y pudimos coger el que iba en la dirección correcta. 


Nuestro próximo dilema, fue al salir del metro. No teníamos ni puñetera idea de donde estaba el Calderón, pero tan solo ver a ochenta mil chicas con camisetas de One Direction, las palabras de Nerea fueron “Sigue a la multitud”.


Pero mi sorpresa al llegar al estadio fue máxima. Nunca había visto tanta gente junta en toda mi vida y pensar que toda esa gente y yo teníamos algo en común me hizo pensar lo maravilloso  que era todo. 


Después de preguntar a unos cuantos del Staff, para que no nos hicieran ni caso, terminamos preguntando a las gente de por allí, a ver si sabían dónde estaban las colas que coincidían con nuestras puertas. Cuando encontramos una de las puertas, nos sentamos a esperar. La verdad es que íbamos muy mal preparadas. No nos habíamos echado crema, no llevábamos casi agua, paraguas para taparnos… nada. 


Y para colmo el lugar donde nos encontrábamos, no dejaba de dar el sol y yo a las 11 ya pensaba que me iba a dar algo, pero por suerte una madre de una chica que venía de Valencia nos prestó crema y además conocimos a una chica encantadora, se llamaba Irene y era de un pueblo de Madrid, tenía 17 años y era una chica super agradable, que nunca podré olvidar. 

Las horas pasaban y el calor era horrible. Cuando los chicos empezaron a ensayar, sus voces no llegaban a donde nos encontrábamos, lo que fue muy frustrante. Hubo un momento por la mañana que pasó un coche y una avalancha de chicas corrieron detrás, fue bastante impactante. 


Las horas pasaban y el hambre no llegaba a mí, Nerea me había pintado el brazo con los nombres de los chicos y pasábamos las horas hablando con Irene. Después aparecieron dos padres muy majos que habían decidido venir al concierto ya que a la hija no queiso ir por no gustarle los lugares con mucha gente. Eran muy majos, todos en realidad eran personas muy agradables. Podías escuchar música de nuestros chicos desde un móvil, gente abrazándose…


El calor llegó a ser tanto que tuvieron que venir hasta los bomberos, pero el puto chorro no llegaba a nosotros y cuando ya lo veía como misión imposible y me puse a mirar el móvil, un chorro refrescante cayó sobre mí. “¿En serio?” fue lo único que pude decir ya que intentaba secar con todos mis esfuerzos mi querido móvil.


Ya eran las cinco de la tarde y ya llevábamos allí más de nueve horas. Mi padre no llegaba y nosotras nos estábamos poniendo cada vez más nerviosas. Al ser menores, necesitábamos la presencia de un adulto para poder pasar y mi padre iba a acompañarnos, pero el día anterior nos dijo que le habían puesto turno para esa tarde y que el haría todo lo posible para arreglarlo. 


Pero al final pudo venir y junto con el trajo varios refrescos, de los que me tragué dos enteros de la sed que tenía. El calor era insoportable, pero solo pensar en que menos de una hora les vería todas mis preocupaciones se fueron.


Al final, nuestra puerta fue una de las primeras en abrirse, lo que nos permitió llegar de primeras a nuestra sección de las gradas y coger  los sitios más cercanos. Allí conocimos a una chica llamada Lucía. Era una chica delgadita con mechas de color azul que adornaban su pelo. Era una chica súper maja con la que cantamos y bailamos durante todo el concierto. 


La pancarta al final nos la mandaron tirar, y yo le puse cara de pena al segurata grandote que se encontraba en la puerta él que me dio una mirada de compasión."¡Tuve que haberla guardado mejor!" pensé más tarde.


Primero todo empezó con Abraham Mateo, que no paró de cantar y bailar. Después llegaron 5 seconds of Summer, a los que me hizo muchísima ilusión ver, ya que su música también me gustaba.

No pude evitar reirme cuando salta Luke “Aquí, en España hace mucho calor ¿No?” A ver, estábamos en Julio y el iba con jersey y pantalones largos, ¿Cómo no iba a tener calor?


Cuando los teloneros terminaron, hubo un tiempo donde solo pusieron canciones. Pero lo bueno, fue cuando pusieron la Macarena. Todo el Calderón bailando la macarena, incluso se podía ver al señor que se encontraba en una de esas grandes torres bailando. Fue impresionante. 


Cuando llegaron mis niños, todo fue emoción, no paraba de gritar de llamar a gente por teléfono. No podría elegir, ningún momento como el mejor, ya que todo fue perfecto, desde el “Hace dos meses estuve yo allí sentado” de Niall, mientras señalaba las gradas hasta el “Ole, ole, ole…” de Harry. Todo. Completamente todo. Fue perfecto, con diferencia, las mejores horas de mi vida. Todas las canciones fueron perfectas. Pero cuando Niall canto la parte de moments que decía “Don’t wanna be without you” y nos señaló a todas, me mató. Eran perfectos y nunca en mi vida me había gustado nada tanto como ellos. Nunca había tenido tanta ilusión por nada. 


Cuando terminó el concierto, me di cuenta de lo que tanto había esperado, durante tanto tiempo, se había acabado. Despidiéndonos de todos, nos dirigimos hacia donde teníamos aparcado el coche, que estaba muy, muy lejos…


Y de ese día solo puedo recordar más, que me quedé profundamente dormida cuando mi cuerpo colisionó contra el asiento del coche.


El día siguiente mi amiga y yo vimos a Ashton Irwin en un taxi en medio de la calle. Lo tuvimos a menos de un metro y me acuerdo que me pase el resto del día diciendo “He visto a Ashton Irwin a menos de un metro, increíble”


Pero, lo bueno de haber tenido esta experiencia, gracias a ella, sé que los sueños pueden llegar a cumplirse. Yo cumplí el mío de poder ver a mis ídolos, además conoces a un montón de personas de todos los sitios que también le gusta lo mismo que a ti y llegas a hacer grandes amigos.

Para mí, todo esto fue un sueño hecho realidad y deseo poder repetirlo pronto. Muy pronto. 
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Espero que os haya gustado. Esta vez lo escrito es real, fue mi esperiencia el año pasado y fue más que perfecta. 
Besitoooos

martes, 17 de febrero de 2015

Be my boy (Zayn)- Capítulo 12



Ya era sábado. Mis manos se encontraban recorriendo todo el armario de arriba abajo mirando entre la ropa de deporte. No era capaz de encontrar alguno de mis malditos leggins. No era capaz de comprender como habían desaparecido, ya que si solo tuviese uno, entendería que estuviese en la lavadora, pero tengo cinco. ¡Cinco!

Exasperada cogí unos shorts vaqueros con un top con la palabra “love” que dejaba al descubierto todo mi estomago. Llevaba dos días sin salir de casa, por culpa de mi padre y ya estaba deseando notar el calor en mi piel y por otra parte ver a Zayn.

Mi padre pensaba que solo iba a ir a baile y después volvía para seguir con mi castigo, pero lo que él no sabía es que el moreno trabajaba en la escuela. Cerrando la puerta del armario, busqué mis deportivas y me las puse de forma rápida ya que quería llegar un poco pronto.

Una vez toda vestida, cogí mi móvil y me dispuse a bajar las escaleras e ir a la cocina a tomar algo para desayunar. En esta se encontraban todos, incluida mi madre que había llegado el día anterior de su viaje de trabajo. 

Mi padre ya se encargó de contarle lo ocurrido el pasado miércoles y sus palabras fueron textualmente: “Bob, cariño, deja un poco de libertad a la niña”. Mi padre se quedó tan patidifuso como yo. Yo me esperaba algo como:”_______ castigada un mes” pero “Bob, cariño, deja un poco de libertad a la niña” no entraba dentro de mis pensamientos. Pero aunque mi madre hubiera dicho esas palabras, mi padre las ignoró y siguió con el castigo tan injusto que me había puesto.

Sin saludar a nadie, me dirigí hacia una bandeja que contiene todo tipo de frutas y cogí la manzana más verde que había. Sin decir ni una sola palabra me dirigí hacia la puerta y con un “Me voy a baile” salí de casa.

Ya en la calle, mi cuerpo se relajó. Cogí el móvil y enchufe los auriculares para dejar que mis oídos se deleitasen con Take me to church de Hozier .

“Take me to church; I’ll worship like a dog at the shrine of your lies…”

Con paso rápido y comiendo la manzana, me dirigí hacia la escuela. Ese día iba a llegar casi media hora antes ya que necesitaba hablar con Zayn. El otro día le había echado literalmente de mi casa sin darle ninguna explicación coherente. 

Cuando me di cuenta de que estaba cada vez más cerca de la escuela comencé a correr. Estaba ansiosa, demasiado la verdad. Decir que necesitaba ver a Zayn, era decir poco.  Una vez delante de la puerta, me tomé unos segundos para tomar aire y abrí la puerta para bajar las escaleras, pero una vez bajadas, lo que me encontré ahí, no es que me hiciese tanta gracia.

Zayn se encontraba demasiado cerca de una chica muy guapa. La típica morena delgadita con pelo largo. Todavía no le había visto la cara pero podía asegurar que era muy guapa por la cara que le estaba poniendo Zayn. Me quedé en el sitio en estado de shock.

A mis ojos le faltaba poco por comenzar a aguarse, sobre todo cuando esta se tiró a los brazos de Zayn dándole un abrazo. ¿Tan rápido se olvidó de mí? ¿Ya consiguió a otra?

Mientras que esos dos se abrazaban como si estuvieran pegados con pegamento, los ojos de Zayn subieron hasta dar con mi mirada triste y enfadada. 

Él rápidamente se separó de la chica para acercarse rápidamente a mí.

-¡_____! ¿Estás bien? ¿Qué pasó el otro día?-dijo de forma rápida mientras se acercaba y teniendo la intención de abrazarme. Estaba a punto de rechazarle, pero algo me llamó la atención. La chica que antes estaba abrazada a Zayn, tenía la misma cara que él, es decir, era clavada a él ¿Serían gemelos?

Zayn al darse cuenta de que mi mirada estaba en la chica misteriosa, me dijo con una sonrisa:

-_______ esta es mi hermana Waliyha, Waliyha esta es mi novia _____.

Con esas palabras una gran sonrisa ocupó mi cara ¿Cómo pude pensar que Zayn estaba con otra?

-Encantada Waliyha - dije acercándome a la hermana de Zayn y dándole dos besos, uno en cada mejilla, en forma de saludo.

-Igualmente, mi hermano habla mucho de ti últimamente por casa- dijo risueña. No pude evitar ponerme roja ¿Qué diría él de mí?

De repente noté unos brazos abrazando mi estomago y como Zayn colocaba su barbilla en mi hombro. 

-Bueno, yo ya tengo que irme- dijo Waliyha mirándonos con una sonrisa- Que tengo que ayudar a mamá en una cosa. Adiós chicos y ______ encantada de conocerte- y con esas palabras nos quedamos solo nosotros dos en la entrada de la escuela de baile.

-Vamos a mi “despacho” o recepción como quieras llamar, y así hablamos más tranquilamente- me susurró Zayn cerca de mi oído. Y comenzó a tirar de mí hasta depositarme en una de las sillas que había frente a la grande mesa que nos separaba de los clientes que podrían venir a informarse y cualquier otra cosa. Zayn se sentó en la silla de al lado y comenzó a mirarme fijamente, muy fijamente.

Lo único que consiguió fue ponerme nerviosa y no era capaz de  seguir su mirada, por lo que mis ojos fueron directamente a mis manos que jugaban entre sí entrelazándose continuamente.

-Entiendo perfectamente que a tus padres no les guste la idea de que salgas conmigo-sus palabras eran suaves y directas. Estaba a punto de interrumpirle para decirle que no solo era por ser él, si no que no querían que saliese con nadie, pero me lo impidió poniendo un dedo sobre mis labios- No me interrumpas. Pero a mí que ellos piensen eso me da igual ya que yo seguiré estando contigo y solo me alejaré de ti si tú me lo pides. Aunque tengamos que estar a escondidas, pero desde la primera vez que te he visto, no he podido olvidarme de esos ojos marrones tan bonitos. Así que no me vengas a decir que no quieres volver a verme por culpa de tus padres.- sus palabras hicieron que dejase salir todo el aire que mis pulmones contenían. Me habían encantado sus palabras y estaba segura que mi cara podría demostrarlo.

-No venía a decirte eso- dije con una sonrisa mientras me sentaba en su regazo y le daba un abrazo- Venía solo a pedirte disculpas por cómo te traté el otro día. No pensaba alejarme- sus manos me separaron de su torso y estas se dirigieron hacia mis mejillas para atraer mi boca hacia la suya, para darme lo que últimamentese estaba convirtiendo en mi cosa favorita.

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Espero que os haya gustado. Ya sé que he tardado mucho en subir capítulo, pero es que el tiempo últimamente no va a mi favor y no tengo suficiente para escribir. 
Mil lo sientos y muchísimas gracias a todos los que leeis mi blog. Espero que os guste lo que escribo y que si tenéis alguna queja o consejo, no dudeis en dejar comentarios. 
Besitooos 

 

sábado, 7 de febrero de 2015

Imagina de Cameron





Un día que podrías considerar, normal, repetitivo y aburrido, podría llegar a convertirse en un día inesperado lleno de sorpresas que recordarás toda tu vida. Una sola cosa puede hacer que un día cambie por completo.


Soy _____ Hart y un día de vacaciones normal y corriente……….


"Maldiciendo por lo alto revolvía mi maleta de arriba abajo, rebuscando en todos los espacios posibles intentando encontrar mi nuevo bañador azul. Llevaba un día en California y hasta el momento, nada me había salido como había planeado meses atrás.


Para una chica de Bradford, como yo, ir a la playa era una novedad, sobre todo si nunca me había movido de la ciudad donde había nacido. A mis 18 años, podría considerar estar hasta las narices del maldito frio que hacía casi todo el año en Inglaterra y no me importó rogarles a mis padres para que me dejasen venir al viaje de fin de curso que había preparado mis amigas, con tal de saborear un poco el buen tiempo.


Todo iba bien hasta que el día anterior Leah, una de mis amigas, nos anunció al resto de que no vendría con nosotras por haberse roto el tobillo el día anterior mientras jugaba al jockey. Eso fue el detonante para que un montón de cosas no muy agradables pasasen en el corto periodo de dos días.


Primero, casi me olvido el pasaporte en casa, haciendo que mi padre condujera como un loco para traérmelo justo antes de que el avión despegase. Segundo, al solo ser tres las que viajábamos, ya que en un principio éramos cuatro, me tocó sentarme al lado de un niño de once años, que no dejaba de mirarme las tetas y hablarme de bobadas, haciendo caso omiso de mi cara de pocos amigos.  Tercero, el viaje se me hizo más largo de lo que esperaba y cuando me fui a levantar, me tropecé cayendo sobre el niño, cuyas suyas palabras fueron “Ya sabía yo que te encantaba”. ¡En serio, ese niño estaba demasiado desesperado para tener solo once años! Cuarto, cuando llegamos al hotel, nos avisaron que no encontraban nuestra reserva y que tendríamos que esperar hasta que encontrasen alguna habitación para dejarnos. Al final, arreglaron el problema y nos dieron una llave a cada una de cada habitación. Quinto, las maletas pesaban horrores y en ese momento los ascensores estaban en reparación haciendo que subiéramos por las escaleras hasta el piso 10. ¡El 10!


Solo recuerdo que cuando llegué a la habitación estaba tan reventada que me eché en la cama y no salí de allí para cenar o cualquier cosa. Livy e Iris, las amigas con las que vine, me vinieron a buscar para ir a cenar, pero lo único que recibieron, fueron unos gruñidos de mi parte que les decía lo cansada que estaba.


Solo pensar en todos estos factores, me hicieron darme cuenta de que la suerte, no estaba de mi parte en este viaje. Tantos meses haciéndome una película en mi cabeza de lo perfectas que iban a ser esas vacaciones, para que dos días malos, me bajasen al mundo real y me hiciesen esperar lo peor.


Mi maleta, por muchas vueltas que le diera, no podía hacer aparecer el único bañador que tenía y que seguro había dejado en el cajón del armario de mi habitación. Cuando, salí de casa en el coche sabía que me faltaba algo, tenía esa sensación, que no se puede explicar, pero que todos sentimos alguna vez. Cuando mi padre puso en mis manos el pasaporte, la sensación seguía ahí, pero la deje pasar, pensando que mis sentidos tenían efecto retardado, pero me confundí.


En ese momento, mi ropa se encontraba toda revuelta y mi moral por los suelos. Sin pensármelo dos veces, fui a la habitación de Livy para pedirle que me dejase uno de sus muchos bañadores o bikinis. A los pocos segundos de que mi mano aporreara la dicha puerta, mi amiga abrió esta toda sonriente, vestida tan solo con un bikini que poco más y se vería más de lo debido. Su mirada se dirigió a mis ojos inquietos y con una inclinación de cabeza me indicó que me adentrase en la habitación.


-¿Qué te has olvidado ya?-su pregunta no me extraño nada, ya que suelo ser la más olvidadiza de las tres. Siempre me tenía que pasar algo a mí.


-El bañador- le dije con mirada de cachorrito, para que su alma se ablandara aunque sea un poquito y que me dejara uno de los suyos. Livy, se podría decir que era una apasionada por la moda. Siempre se pasaba hablando de cosas sobre desfiles y nuevas temporadas que el resto, no sabíamos que decir al respecto. Y su gran obsesión por esta, la hacía bastante posesiva con sus prendas y nunca se las prestaba a nadie.


-Vale- su respuesta me dejó atónita.


-¿En serio?-le pregunté lentamente, esperando a que retirase lo dicho o que tan solo la haya escuchado mal.


-Sí, estamos en California y tú no tienes un maldito bikini- me dijo en reprimenda- Si no te presto uno, perderemos tiempo yendo a comprarte uno. Y hay que aprovechar estas vacaciones al máximo- mientras hablaba movía las manos de forma exagerada y comenzaba a revolver entre sus cosas buscando algo. No le respondí nada ante sus palabras, sabía que era mejor no reprocharla y así no tendría que gastar dinero de más.

Livy tardó más de diez minutos en encontrar un bikini que me sentará bien, ya que si uno, no iba con mi color de piel, otro no iba con mis ojos… bobadas. 


Al final, me terminó dejando un bikini, que para mi desgracia era demasiado pequeño, de color negro que se ajustaba a mi piel blanca. Me sentía incomoda, ya que nunca me había sentido tan expuesta.


-Livy, creo que este no me queda bien, se me van a salir las tetas en cualquier momento y la parte de abajo enseña mucho- le dije cruzándome de brazos y haciendo un puchero- ¿no tienes ningún bañador que tape bastante?


-No y te vas a quedar con ese, porque te queda “divino de la muerte”- sus últimas palabras las hizo poniendo voz de pija  exagerada.


-No, no me queda “divino de la muerte” como dices tú. Me ven mis padres así vestida y me mandan de vuelta a Bradford.


-Pero tus padres no están aquí- me dijo de forma pícara y dándome un azote me dijo- vamos, vete a ponerte algo encima de esto y prepara la mochila para la playa.


Y con esas palabras, me dio la ropa que llevaba antes puesta y me cerró la puerta en las narices. Allí estaba yo, en bikini en medio de un pasillo de un hotel. Dándome prisa, para que ningunos ojos me llegasen a ver, corrí hasta mi habitación, pero por desgracia la tarjeta se me cayó de las manos, debido a mi nerviosismo y anticipación, haciendo que perdiera más tiempo. Cuando, una vez recogidas las llaves, me encontraba a punto de entrar, un par de chicos aparecieron en el pasillo, que cuando fijaron la mirada en mí, comenzaron a gritar cosas en otro idioma. Más nerviosa de lo que estaba, introduje la tarjeta con nerviosismo,  y corrí hacia el interior de la habitación.


Nunca me había gustado llamar la atención. Si hubiera sido Livy la que estuviera en mi lugar se pondría a hablar con esos chicos aunque no entendiese nada, pero yo no era así.


Rápidamente me coloqué unos shorts blancos, junto a una blusa con estampado de flores y unas chanclas de color azul cielo.


Una vez vestida y preparada, cogí mi teléfono, que al desbloquearlo me dejó a la vista la imagen de Cameron Dallas. Un día normal, hace un año, que me encontraba en vine, fue ver uno suyo y me enamoré completamente. Desde ese momento, no dejaba de ver sus videos en youtube, sus vines, las fotos que subía al instagram, Expelled… todo. Me encantaban los magcon boys, pero Cameron era mi debilidad y en mi mente estaba convencida de que sería mi futuro marido. Mi habitación, se encontraba con varios posters de él. Mucha gente pensaba que estaba obsesionada, pero no, para mí era mi ídolo y a quien no le gustase que se aguantara.


El móvil me indicó que eran las doce y media de la mañana y que ya tendría que estar abajo en la entrada del hotel.


Rápidamente cogí mi mochila y con paso apresurado, me dirigí hacía el ascensor que ese día ya estaba disponible.


Cuando llegué a la entrada me encontré con mis dos amigas esperándome cansadas. La puntualidad nunca había sido mi fuerte y tendía siempre a llegar tarde a todos los sitios. Creo que lo heredé de mi madre, ya que siempre llegaba muy tarde, podía llegar a ser exasperante.


-Llegas…


-Tarde. Lo sé, no me lo restriegues- le dije a Iris con impaciencia- ¿Nos vamos ya o qué?


Me miraron como si no tuviese remedio y cogiéndome cada una de un brazo comenzamos a caminar por las calles llenas de California. El calor se sentía demasiado bien en mi piel y deseaba que hiciese ese tiempo en Inglaterra. Nuestro destino ese día era la playa, pero antes queríamos pasar por una especie de camino con tiendecitas turísticas para comprar todos los regalos, para la familia y amigos, el primer día y así nos lo quitaríamos de encima.


En la primera tienda, compramos una camiseta que ponía “I love California” para Leah, ya que queríamos que al menos tuviera un recuerdo de las vacaciones a las que no pudo ir.


En el resto de tiendas y tendederos, compramos pulseras, detallitos… un poco de todo, para que la gente que queríamos estuvieran contentos cada uno con su detallito.


Nos encontrábamos saliendo de la tienda cuando algo, mejor dicho alguien, me llamó la atención. No sabía si estaba soñando, alucinando o si era verdad lo que mis ojos estaban viendo. Cameron se encontraba allí. En medio de la calle acompañado con Bryant, que llevaba su cámara colgando de su cuello.


Los gritos de mis amigas llamándome, ya que no me movía nada, tan solo miraba con la boca abierta y mis ojos bien abiertos, llamaron la atención de esos dos chicos. Una gran emoción comenzó a crecer dentro de mí, haciendo que lágrimas saliesen de mis ojos y comenzase a sollozar. No me lo podía creer. Cameron estaba allí delante de mí y mirándome.


Cameron se acercó a mí y me abrazó fuertemente.  Yo lloraba de felicidad ante tal situación.


-Cameron…- dije haciendo que se separase de mí- ¿Puedo hacerme una foto contigo?


-Claro-me respondió con una gran sonrisa. Bryant ven- le llamó- haznos una foto.


Yo tan solo le agarré por la cintura y sonreía a la cámara todavía con resto de mis lágrimas en mis mejillas.  Iris aprovechó para hacernos una serie de fotos con su propia cámara.


Con una sonrisa enorme en mi cara le agradecí a Cameron por todo y le repetí como diez veces le quería a lo que él respondió que me quería él a mi más. Después de eso cada uno nos fuimos por nuestra cuenta, sin saber si nos veríamos otra vez, pero estaba segura de que ese había sido el mejor día de mi vida y que siempre iba a recordarlo por el resto de mis días" 
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Aquí os dejo un imagina de mi querido Cam. Espero que os haya gustado.
Besitooos.

*Aviso para los inmaduros de mi curso: Si no os gusta lo que escribo no entreis en este blog. A ver si madurais un poco. Que dejando comentarios como " No me extraña que no haya cometarios... se que te duele, mi puto barrio, tu PUTA MIERDA", "Laura, yo no te juzgo pero esto es un puto truño de perro, si te dedicaras a estudiar te iria mejor en la vida, besitos :*" o "Este blog da más sida que el Harry Styles" encima como anonimos, lo único que muestra es lo falsos y rastreros que sois. A mí sinceramente no me importa, ya que los comentarios los he borrado, pero si no teneís la personalidad suficiente para dejar que la gente que sí la tenga se pueda expresar libremente, es que teneis un serio problema. Con cariño, Laura. 
Carrot
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